Malocchio


El reciente post en el blog Desde Tel Aviv, un testimonio único, me hizo pensar en mi viejo.

Él tenía (o tiene, no volví a hablar del tema) la costumbre de aplicar el malocchio (cuernos con el dedo índice y el meñique) cuando detectaba mala onda, como una suerte de protección contra el mal de ojo. Nunca tuve mucho diálogo con él así que no tengo más detalles, sólo entiendo que es algo ancestral que viene de Italia, supersticiones de montañeses rústicos exportadas a tierras argentas en sus valijas rasposas.

Recuerdo que en la esquina de la casa de mis viejos en Palermo Viejo vivía el armenio Sarkis, un señor de grueso bigote dedicado al rubro textil. El hijo de Sarkis tenía la edad de mi papá y se conocían desde chicos de jugar a la pelota en la calle, de vivir en la calle...

Cada vez que se cruzaba con este sujeto, mi viejo hacía lo cuernos, el famoso malocchio.

Intrigado, un día le pregunté por qué hacía este gesto tan extraño. Me dijo que el hijo de Sarkis, cuyo nombre no recuerdo, era un jettatore, es decir, un portador de la mala suerte.

Siguiendo la costumbre, durante muchos años repetí el rito al pasar cerca del jettatore, hasta que un día no me lo crucé más...

Capitán Améjica


Mi sobrino, con sólo tres años y medio, entiende mejor la realidad geopolítica mundial que muchos babiecas que andan opinando por ahí.

Bautizando “Capitán Améjica” al superhéroe anteriormente conocido como “Capitán América”, explicó en dos palabras la realidad del NAFTA y la integración económica que, para bien o para mal, existe entre EE UU y México.

Y el tío se mata de la risa con él…

Más lesiones


¿Viste cuando estás jugando al fútbol y vas en busca de la pelota y, al mismo tiempo, un tipo grandote también lo hace, y los dos chocan, pero como el tipo grandote es un sub-humano y está más armado que vos para la jugada, no le pasa nada; y vos, en cambio, volás por los aires y una milésima de segundo antes de caer pensás: “me rompió, el animal me rompió”?

¿Te pasó?

A mi sí. Fue el sábado a la tarde.

Terminé en una clínica haciéndome radiografías porque no podía, ni siquiera, apoyar el pie derecho. Al final no hubo fractura –todavía no entiendo cómo– pero tuve que ver Argentina – Brasil solo, tirado en la cama, pata para arriba, con mucho hielo en el pie y empastado a full con Dioxaflex 75.

También se me ocurrió la genial idea de pedirme una pizza y no me quedó otra que ir saltando porque apoyar era imposible. ¿Sabés lo que es ir saltando en un pie con una pizza en una mano y una cerveza en la otra? Además de ridículo y patético, digo…

Gracias al Heavy por arruinarme de nuevo, por lo menos esta vez no me quebró.

Ace está de vuelta


Esta foto del gran Ace Frehley es más para Mixtura inconsistente, pero está tan buena... tiene mucha fuerza. Es rock.

Microreflexiones de viernes


¿Por qué todos los villanos del cine no pueden ser como Hans Landa de Bastardos sin gloria?

¿Por qué la simpática boliviana de la verdulería de la esquina insiste en llamarme “señor”, cuando le pedí 345 veces que no lo haga?

Después de los bochornos con Bolivia y Ecuador, si mañana perdemos con Brasil se acaba la Selección Argentina para mi. Lo afirmo acá.

Microreflexiones: Nippur


En este momento vuelvo a sentir deseos de tener un perro, sólo para poder ponerle "Nippur".

Quizás algún día...

Mis prejuicios con las 4x4


Admito que estoy lleno de prejuicios, pero me causa cierto rechazo la gente que maneja camionetas 4x4. Creo que es un vehículo absolutamente ostentoso e innecesario en un ámbito urbano como Buenos Aires.

Y no sólo ostentan, sino que contaminan más, ocupan espacio, joden el tránsito y dañan a los demás vehículos. A quién no le pasó de estacionar detrás de una 4x4 y comprobar después que su desconsiderado propietario retrocedió para salir y te clavó la rueda de auxilio en tu capó. Además, sus paragolpes asesinos de titanio cromado están tan altos (todo el vehículo lo está) que no coinciden con los tuyos, así que siempre te van a abollar de alguna manera si el tipo no tiene cuidado, algo que suele ocurrir.

Sólo justifico la existencia de estos mastodontes en el caso de la gente que tiene que circular por caminos de tierra, que tiene espíritu de aventura o que anda por el campo, donde realmente hacen falta estos bichos. Pero como los agro-garcas tampoco me caen bien, menos bien me caen sus camionetas importadas pagadas con soja sobrevaluada.

Más tristes me resultan los que manejan la Ford EcoSport, más conocida como la 4x4 de la clase media. Ellos sienten que tener un rodado de estas características es una cuestión aspiracional y necesitan manejar uno a como de lugar, aunque en realidad no sea una 4x4. Salvando las distancias, me recuerdan a los pobres pibes que usaban las Nike, Reebok o All Star truchas en mis días de secundaria.

¿A vos qué te causa rechazo?

Microreflexiones

Tres reflexiones para esta mañana:

1) Cuando alguien te dice que no pudo verte o que no hizo tal o cual cosa por falta de tiempo, es mentira. Todo el concepto de la “falta de tiempo” es mentira, un auto engaño. Se trata simplemente de un tema de prioridades.

2) Me gusta andar en bermudas y campera. Recién fui a guardar el auto al garage, temeroso de la Tormenta de Santa Rosa, y me sentía como en Mar del Plata. Creo que tiene onda.

3) Esta mañana me saludaron dos personas que no tengo idea de quiénes son. Eso me pasa seguido. Hay gente que enseguida saluda cuando alguien la mira, casi como por reflejo. Supongo que pensarán: “si me miró es porque me conoce y yo no lo debo recordar”. No toman en cuenta que yo miro a todo y a todos. Creo que miro demasiado, un día me van a cagar a trompadas...

Mujeres

Este post es para vos, que todavía no entendés por qué no te volví a llamar. Me extraña que no lo comprendas, a tu edad y con el recorrido de experiencias de vida que llevás en tu mochila personal.

Te lo voy a explicar. Para El Inconsistente hay cinco tipos de mujeres:

a) Mujeres que me causan absoluto rechazo. Son quienes no soporto compartir ni un viaje de tres pisos por el ascensor. Pueden llegar a estar buenas físicamente, pero es tanta la antipatía que siento por ellas que no las tocaría ni con un puntero láser.

b) Mujeres que me caen simpáticas. No me atraen en absoluto, pero tienen una característica peculiar –inteligencia, simpatía, etc– que las habilita para mantener conmigo una charla de entre 10 y 15 minutos en cada encuentro casual.

c) Mujeres que son mis amigas. En general, no me cautivan desde lo físico, aunque en algunos casos puntuales pude llegar a sentirme atraído y actuar en consecuencia. Me gusta pasar tiempo con ellas, me hacen reír y me sorprenden con sus reflexiones. Más de una vez pensé: “ay, si me gustaras más, que buena novia serías”. En algunos casos, pude haber tenido algo pero, en general, ahora prefiero priorizar nuestra amistad por sobre todas las cosas.

d) Mujeres que están buenas. El título lo dice: “están buenas”, nada más. No son interesantes, ni me atrapa nada de lo que dicen, tampoco son simpáticas, ni me hacen reír. Simplemente me resultan atractivas desde el punto de vista puramente sexual. Esta característica hace que quiera tener sexo con ellas cuanto antes, objetivo para el que hay que hacer ciertos sacrificios, como escucharlas y compartir algún tiempo juntos. Es un trabajo difícil, es cierto, pero el premio es gratificante.

Una vez logrado el objetivo, puedo llegar a reincidir una o dos veces, pero mi interés decae de inmediato. Esto genera fricciones, demás está decirlo...

e) Mujeres que me gustan. Escasean. Son las que me atraen sexualmente hablando, pero a la vez me atrapan por algún motivo, ya sea porque me hacen reír, porque son ocurrentes, tiernas, cultas, inteligentes, cinéfilas… o todo eso junto, lo cual las convertiría en la mujer ideal.

¿Entendés ahora mi querida? Sí, adivinaste, vos entrás en la categoría de mujeres del punto D.

¿Y cuáles son tus categorías de hombres/mujeres?

Matando nazis con Tuvia Bielski


Anoche vi una película muy interesante.

Se llama Desafío (Defiance) del desconocido Edward Zwick y protagonizada por el muy conocido Daniel Craig.

El protagonista de la saga de James Bond interpreta a Tuvia Bielski un judío bielorruso cuya familia fue exterminada por el ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Bielski y sus hermanos deciden volverse partisanos y, aprovechando el impenetrable bosque lituano, salen a rescatar y defender a miles de judíos que huían de la persecución antisemita. Así construyen durante el crudo invierno ruso un campamento que terminó siendo conocido como "La Jerusalén de los bosques".

La película es fantástica, la recomiendo. Además, la historia es muy interesante y poco conocida, por lo menos para mí. Salvo por casos concretos, como la revuelta del Ghetto de Varsovia en 1943, donde los judíos se levantaron contra los nazis para evitar el aniquilamiento, no estaba al tanto de este tipo de acciones guerrilleras por parte de los judíos.

Pianista inconsistente


Trabajar en tu casa tiene muchos beneficios: manejas tus tiempos, los controles de tus superiores son muy laxos y no hay congestión de tránsito rumbo al trabajo, ni lluvia, frío o calor.

Pero tiene una única y gran desventaja: es una actividad increíblemente solitaria

A veces me siento como en una cápsula sin espacio ni tiempo, y en otras, me identifico con el protagonista de El pianista (The Pianist), de Roman Polanski, viendo la vida desde una ventana.

Y es muy triste...

Gatúbela para siete hermanos


Recién miraba la película Siete novias para siete hermanos (Seven Brides for Seven Brothers), un clásico de la comedia musical estadounidense de 1954, que sólo puede verse en un canal como TCM porque sería francamente imposible imaginarlo en otra señal.

La película, extremadamente naif, pero agradable para un domingo a la noche, transcurría lánguidamente en la pantalla hasta que un detalle me hizo dar un pequeño salto en la cama.

Me llamó mucho la atención una de las siete novias, quizás la más secundaria y con menos líneas de parlamento (la del fondo en la foto). Una morena alta y con un cuerpo espectacular que desentonaba entre las otras chicas, tan inocentes, frágiles e insulsas.

Tardé unos minutos en comprobar que Dorcas Gailen –este era el nombre de la novia– era nada menos que Julie Newmeyer, conocida pocos años después como Julie Newmar, la gatúbela más sexy (y popular) que tuvo la serie clásica Batman, filmada entre 1966 y 1968.

Me satisface comprobar que mi radar sigue en óptimo funcionamiento…

Cenando con Maracho en Rodney


Anoche me junté con mi amigo Maracho Silver Hyde en El bar de la calle Rodney, frente al paredón del cementerio de la Chacarita.

Hacía 14 años que no nos sentábamos en una mesa de este café y elegimos la misma que nos encontró tomando una cerveza helada una tarde de verano (¿era verano?) de 1995.

Hablamos de música, mujeres y cine, de nuestro pasado y nuestro presente, de la gente que despreciamos y de los pocos personajes que admiramos, y sólo por su obra, porque cuando abren la boca...

Es un gran tipo este Maracho. Me desperté el lunes con ganas de verlo y bastó un llamado para coordinar todo. Para las 9:30 de la noche ya estábamos cenando. En realidad, yo cenaba un peceto con papas y él picaba de mi plato con mi total autorización (a nadie le permito eso, sólo a Maracho).

También me trajo un encargo que le solicité días antes: las películas Viaje al séptimo planeta, THX 1138, Solaris, 2000 maníacos y Robinson Crusoe en Marte. Faltaron Robot Monster, The Texas Chainsaw Massacre y Destination Moon, que serán una excelente excusa para un futuro (cercano) encuentro.

Cruzarme con Maracho me cambió la semana…

¿A vos qué o quién te cambió la semana?

Galería nocturna

Usted duerme plácidamente. Está soñando con algo relacionado con manejar un auto a gran velocidad y las suaves piernas de una mujer.

De pronto, una serie de golpes monocordes interrumpen su merecido descanso. Son las 7:00am, un territorio inexplorado para El inconsistente.

Se levanta a los tumbos con la ciega misión de detectar el origen de este importuno. Como murciélago en su cueva llega con convicción hasta la ventana de sus aposentos.

“Ahí está, viene de afuera”, exclama triunfante.

Se asoma por la ventana. El viento del frío retazo austral golpea su cara, su cuerpo aún tibio, pero usted necesita saber, exige certezas.

Y ahí lo ve, a pocos metros. Horrorosa imagen que perturbará las sombras para el resto de su existencia…


Sé que Edgar Allan Poe seguro habrá escrito El tonel de amontillado basándose en algún episodio cotidiano de este calibre.

Yo sólo pude escribir esto.

Payaso triste


“Nunca quisiera ser como Gene Simmons de Kiss, un anciano que se pone maquillaje para entretener a los niños, como un payaso que va a trabajar...” Trent Reznor (Nine Inch Nails).

Este tipo me leyó la mente

Ahora quiero ser tu perro


Iggy Pop… uno de los pocos músicos que todavía logran impactarme. ¿Mi solista preferido? Sí claro, por lejos. Salvando las distancias, también amo a Tom Waits y Leonard Cohen, lo que no me sorprende porque el último disco de la Iguana (Préliminaires) tiene mucho que tributarle a estos grandes. Así que el círculo cierra… ¿me entendés?

¿Cuántas veces lo vi en vivo? No puedo precisarlo. Estoy seguro que no fue en su primera visita en agosto de 1988, un show recordado como uno de los mejores que se haya visto por estas latitudes.

Sí es indudable que asistí a su recital de 1992 en el estadio Obras. Recuerdo cuánto me sorprendió su performance, su entrega. Hasta recuerdo cómo jugaba con un micrófono que terminó golpeando su boca (¿o era su nariz, o su frente?) y que cantó sangrando hasta el final.

Al año siguiente dio un exclusivo recital en el mítico Prix D´ami de la calle Monroe (Monrow, como decía mi ex). También evoco mi mal humor esa noche porque no podía pagar una exorbitante entrada de US$100.

En 1996 volvió para la despedida de los Ramones en River. Y claro: estuve ahí. Gran noche, aunque se me vuelve nebulosa por momentos. En fin, tengo mis motivos.

Toda esa relación con Argentina, todo ese romance con un público que respondía apasionado a tanta locura, le dejó hasta una novia argenta a la que terminó dedicándole dos temas en su disco Avenue B (Miss Argentina y Nazi Girlfriend).

Pasaron los años y, cuando parecía que nunca más lo vería en esta parte del planeta, se bajó hasta el Club Ciudad, el 22 de septiembre del 2006, para ser cabeza de cartel del Pepsi Music, esta vez liderando el renacimiento de los Stooges, y nada menos que frente a 15 mil almas, entre las que se encontraba la mía.

¿Por qué este homenaje a Iggy Pop? Bueno, anoche veía el programa Zane Meets U2 en Vh1, y me sorprendí con las declaraciones de Bono cuando remarcó las virtudes como compositor de Iggy Pop –algo que vengo sosteniendo hace años cuando digo que está subvalorado– llegando a decir que la Iguana era nada menos que “su héroe” (mirá vos, Bono).

Desde anoche que no puedo sacarme de la cabeza a Iggy. Tengo ganas de verlo de nuevo. Y más, muchas más, después de ver este video. Que animal, que fiera enjaulada, que salvaje. Cuanta furia. Sólo él (y unos pocos) entienden el significado de la palabra rock.

No me vengan con boludeces. ESTO es rock y yo le rindo tributo...

Patinando por un pedo



En los años 80 había unas 20 pistas de patinaje sobre hielo en Capital Federal y una quincena en el conurbano bonaerense.

Pero para fines de la década, el negocio llegaba a su término, en parte por los efectos de la hiperinflación y los cortes de luz programados, y también porque simplemente se agotó la moda, tal como ocurrió en su momento con las canchas de paddle, los parripollos y los videoclubes.

Una de las pistas que explotó en los 80s, más concretamente en 1987, fue My Way. Recuerdo haber concurrido a este establecimiento a darme unos porrazos durante ese mismo año. Recuerdo que lucía mi flamante campera de jean Lee con corderito, y mis zapatillas Pony blancas. Tenía 16 años.

Increíblemente este lugar sigue en (decadente) funcionamiento, como detenido en el tiempo, con la misma ambientación de 1987. Esto lo comprobamos asombrados el sábado pasado, durante el cumpleaños 36 ½ de Merengadas (sí, 36 ½, ella es tan cool que festeja cada seis meses).

La amiga decidió pedir unas pizzas en su casa, para luego partir a My Way (Cabildo y Dorrego) para patinar durante la hora más larga de mi vida: aunque me reí muchísimo, tenía tanto miedo de caerme y romperme un hueso que patiné como petrificado. Además, esta actividad cansa y mucho, quedé KO.

Por fortuna, después vino el ansiado premio: torta y champagne en casa de Demóstenes.

Ahora se vienen más aventuras: Paintball, kartings, montañas rusas, paracadismo, bungee jumping y quién sabe qué más…

¿Y vos estás planificando alguna salida “poco convencional”?

Should I stay or should I go


The Clash en vivo en el Shea Stadium de Nueva York, como teloneros de The Who, e interpretando el clásico Should I stay or should I go del disco Combat Rock.

La fecha: 13 octubre de 1982.

... ¿Existe algo mejor para arrancar la mañana?

Dedicado a Mamá Punk

Baldosa


Me impresionan mucho estas baldosas que hay en mi barrio, Colegiales. Hacía tiempo que tenía ganas de registrarlas para el blog, así que hoy saqué la cámara y me fui a caminar un rato con la (auto)excusa de comprar comida…

¿Viste alguna en tu barrio?

Great argento


La historia dice que Juan Domingo Perón falleció un día como hoy hace 35 años, el 1º de julio de 1974.

Que fue general de la Nación y tres veces elegido presidente de los argentinos por voluntad del pueblo. Que recuperó la justicia social y la soberanía de los argentinos desde el día que los trabajadores le devolvieron la libertad, el 17 de octubre de 1945. Desde entonces llamado, el Día de la Lealtad.

Las Humor del tío Jorge


La muerte de Andrés Cascioli, creador de las revistas Humor, El periodista y Fierro, me impactó, me pegó mal.

Todavía conservo varios ejemplares de fines de los 70s y principios de los 80s. Eran de mi tío Jorge, intelectual de izquierda (el único, en una familia de gente simple y laburante).

El tío las leía y cuando terminaba con ellas simplemente las tiraba en un piletón en desuso en la casa de mi abuela en Núñez.

... Atrás iba yo y las rescataba. Con apenas 9 o 10 años, pero ya voraz en la lectura, tuve mi primer acercamiento a este exponente de la contracultura nacional.

Muchas notas no las entendía todavía, pero recuerdo vívidamente los artículos de Alejandro Dolina, José Pablo Feinmann, Pacho O´Donnell y Gloria Guerrero, las entrevistas de Mona Moncalvillo, las tiras de Alfredo Grondona White, "Las puertitas del Señor López" de Trillo y Altuna, "La vida interior" de Tabaré y "Boggie el Aceitoso" de Fontanarrosa, entre otros.

Mi tío ya no está, pero las revistas quedan. Tendría que volver a repasarlas para hacer más memoria. Andan por ahí, juro que las tengo. Esta noche las voy a rastrear.

¿Vos tenés alguna historia con Humor, El periodista y Fierro?

Una viuda orgullosa


Un día como hoy (18 de junio), pero hace 26 años, Kiss se presentaba ante 137 mil personas en el estadio Maracaná de Río de Janerio, Brasil, en lo que fue la audiencia más grande registrada hasta el día de hoy por la banda.

Este recital fue el primero de una mini gira por Brasil (tocaría luego en Belo Horizonte el 21 y en São Paulo el 25) que terminaron siendo las últimas presentaciones de Kiss con maquillaje hasta la Gira Reunión de 1996.

En realidad, iba a ser Buenos Aires la que contaría con este “honor”, ya que la banda tenía pactadas tres fechas en la Bombonera para el 19, 20 y 21 de agosto. Pero a cinco días del recital se anunció su postergación por "inconvenientes técnicos", aunque el verdadero motivo fue el accionar de un ignoto comando bautizado “2 de abril” que amenazó con volar el estadio de Boca Juniors si esos "salvajes y depravados" actuaban allí. Poco después, el show se canceló definitivamente y nadie recuperó el dinero de la entrada.

El primer show sin maquillaje fue pocos meses después: el 11 de octubre del mismo año en el Cascais Hall de Lisboa, Portugal, en la gira presentación del exitoso disco Lick it Up.

A pesar que Kiss no atravesaba por su mejor momento, y había perdido a dos de sus integrantes originales (Ace Frehley y Peter Criss), la banda sonaba demoledora gracias a la incorporación del contundente baterista Eric Carr y del genial guitarrista Vinnie Vincent que aportaron un sonido mucho más moderno y metalero.

En lo personal, adoro esta etapa del 10º aniversario, que coincide con el disco Creatures of the Night. El fragmento en vivo pertenece al tema War Machine, registrado durante el show de Río de Janeiro por las cámaras de TV Globo.

A veces me siento como Badía con los Beatles, pero por favor vean a esta aplanadora. Soy una viuda orgullosa y tengo motivos para estarlo...

The Ladies Man

Jerry Lewis nunca fue tomado en serio por la crítica estadounidense, ni en su faceta de comediante y menos aún cuando incursionó en la dirección y los guiones.

Hubo que esperar a que los influyentes componentes de la revista francesa Cahiers du Cinema, lo destacaran como lo que es: uno de los grandes autores en la historia del cine sonoro.

Este fragmento de YouTube (gracias por existir) pertenece a la película The Ladies Man (El terror de las chicas) de 1961, y es en mi opinión, una de las escenas musicales más innovadoras y originales que se haya visto en la pantalla.

Algún día me explayaré más sobre Jerry Lewis y por qué creo que es el más grande comediante estadounidense.

A disfrutar…

Zombis nazis


Quiero recomendar una película que bajé anoche y que dudo que llegue a estas playas, aunque quién sabe, quizás algún distribuidor intrépido se anime...

Se trata de Død Snø (Dead Snow), un largometraje noruego sobre zombis nazis que se levantan de sus tumbas para aterrorizar a un grupo de estudiantes de medicina que tuvieron la fantástica idea de pasar sus vacaciones en una cabaña en las montañas nevadas de este extraño país, a cientos de kilómetros de cualquier parte... y claro: sin celular.

El filme de Tommy Wirkola es una cruza entre La noche de los muertos vivos y Martes 13. Bien gore, con mucho humor y una banda de sonido estupenda.

Bájenla acá, se van a divertir.

Acá el trailer

David Bowie: Starman

Les dejo este regalo: David Bowie y su banda en su etapa más glam presentándose en algún programa de la televisión inglesa y haciendo un maravilloso playback del tema Starman del disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars de 1972.



Amo este tema. Si quieren entender más de esta época loca, les recomiendo la película Velvet Goldmine con el ahora Batman, Christian Bale...

Los Tigres Voladores



Los Tigres Voladores (Baa, Baa Black Sheep) fue una serie de televisión basada en la novela homónima del mayor Gregory "Pappy" Boyington, que se sumergía en las vivencias de un escuadrón de pilotos que acarreaban cortes marciales por cargos de indisciplina, desobediencia, beber en servicio, etc.

Este grupo de inadaptados –al comando de sus Chance Vought F4-U Corsair– se convertiría en uno de los mejores escuadrones de combate durante la Segunda Guerra Mundial derribando Zeros japoneses a diestra y siniestra.

La serie se transmitió entre 1976 y 1978. El papel de Pappy Boyington fue interpretado por el enorme Robert Conrad, también conocido por su protagónico en otra serie clásica. Jim West (Wild Wild West) de 1965.

Ah, y era una de mis series favoritas. Me encantaba imitar la secuencia inicial de los títulos y me sabía de memoria los movimientos de cada uno de los pilotos y en qué preciso momento quedaban congelados.

Hoy me levanté pensando en Los Tigres Voladores. No sé por qué...

Conformista cagón


El punk no ha muerto, pero merecería morir cuando lo vemos convertirse en otra caricatura rancia.
Un club social de mentes cerradas y egolatría donde no son las ideas lo que cuenta sino a quién conoces.
Si la música se ha vuelto aburrida la culpa es de los tipos que quieren que todos suenen igual, los que echan a la gente lúcida de nuestro llamado "movimiento" hasta que lo único que queda es una moda sin sentido.
Las fórmulas fijas del hardcore son mierda de perro, lo real es el cambio y el preocuparse por lo que pasa.
Habría que preguntarse ¿es esto una actitud mental o tan sólo otra etiqueta más?

Lo que era alegría y esperanza en una alternativa se ha transformado en su propio cliché.
Un peinado no es un estilo de vida ¡Imagínate a Sid Vicious a los 35 años!
¿Quién necesita un movimiento si tememos amar y sentir?
Juzgándolo todo con la vara que sea fuerte y al mango
"¿Quién tocó anoche?" "No se, me olvidé, pero tirarse desde el escenario fue muy divertido".

Tan ansioso de satisfacer las reglas que te imponen tus pares, cometiendo los mismos viejos errores una y otra vez

¡Conformista cagón, igual que tus viejos!

Lo que nos ha destrozado, aún más que las drogas, son los ladrones y los malditos mentirosos que le roban a la gente lo que se supone que compartían.
Y cuando alguien cae en desgracia, ¿le queda acaso algún amigo?
Yo soy mas hardcore que vos, por un año o dos, después es hora de conseguir un buen trabajo.
Otros se quedan en casa, no es divertido salir cuando los recitales están llenos de bandas y matones.

Cuando los matones forman bandas, fíjate a quién contratan las grabadoras.
Los sellos metaleros de Nueva York revolviendo la basura contratan las bandas mas racistas y prejuiciosas que pueden hallar para hacer dólares azuzando a los chicos a la guerra.
Camina a lo grande, actúa a lo pequeño.
Solo sé tan duro como te permita tu banda.
La unidad se va al carajo cuando se produce bajo la bota de alguien.

¿Dónde está la causa común?

Hay demasiadas facciones, todas poniendo cara de fastidio desde la protección de sus corazas.
"Ponte de acuerdo con nosotros en todo o no daremos ni una mano", ese tipo de actitud es la que agranda la brecha.
Adivina quién se reirá cuando el mundo estalle viendo que somos todos bebés llorones que sólo sabemos pelearnos entre nosotros.

Tan ansioso por satisfacer las reglas que te imponen tus pares cometiendo los mismos viejos errores una y otra vez.

¡Conformista cagón, igual que tus viejos!

Ha vuelto esa actitud flatulenta hacia el rock.
"Hay que competir, loco, tenemos que hacerla en grande"
¿Quién necesita amigos cuando la plata es buena?
Así es: los 70 han vuelto.
El rock metálico-fálico es como un mal laxante y no me impresiona, ¿sabes?
La música esta OK cuando hay más ideas que solos
¿Acaso necesitamos realmente toda esa pose?
Siempre cambiando de piel demasiado rápido, como fan eso me desilusiona.
Las mismas estúpidas letras macho-chauvinistas
¿Hablar de Satán es lo único que se les ocurre?

"Fusión" es sólo otra manera de decir "ausencia de ideas".
Quizás lo que necesitemos sea volver a cantar bajo el puente.
Los metaleros ¿aprenderán algo?
Los punks ¿renegarán de su educación?
Nadie puede evolucionar cuando se empieza a creer su propio verso.
"Madurar" no significa recrear los errores del pasado.
Cuanto más grandes los cambios más las cosas siguen igual.
No podemos crecer si no hacemos una autocrítica.

Los 60 no fueron un fracaso total.
Fueron los 70 los que apestaron.
Mientras pasa el tiempo seguimos cavando en el mismo agujero.
La escena musical no es la vida real.
No van a prohibir la bomba.
Ni van a eliminar las violaciones.
Ni van a tirar abajo los bancos.
Cualquier tipo de cambio real llevará más tiempo y más trabajo que cambiar canales en un aparato de TV.
Entonces ¿por qué estamos tan ansiosos de satisfacer los dictados con que nos presionan nuestros pares?
¿Para volver a cometer los mismos viejos errores una y otra vez?

¡Conformista cagón, igual que tus viejos!

Chickenshit Conformist
Del album Bedtime For Democracy de Dead Kennedys

Para fanáticos de Star Trek

En estos días del estreno de la nueva película de Star Trek, dirigida por el mago J.J Abrams (Misión Imposible III, Lost, además de la producción de Cloverfield, entre otros filmes), me topé con este fantástico video en YouTube.

Cuando la serie original de Star Trek estaba al aire –entre 1966 y 1969– el efecto del transportador era quizás una de las estrellas del programa. Era caro y complicado de producir, pero fascinaba a los fans. Hoy en día, cualquier trekkie con un mínimo manejo de los programas de postproducción de video disponibles en el mercado, puede meterse a sí mismo en una escena clásica de la serie y hacer su versión del tema musical de Star Trek con su propio Theremin.

DesObamizándonos


Barack Hussein Obama:

Sabemos que más de 100 afganos -entre ellos, muchos civiles- murieron en el último bombardeo de las tropas estadounidenses, en lo que sería el peor ataque de este tipo desde el inicio de la guerra en el 2001.

Pero estamos seguros que fue un error. Y no tuyo, claro.

Obama es la esperanza, Obama es el cambio, Obama es el progreso…

A veces odio tanto tener razón

Mark Hamill lo recomienda: Mixtura inconsistente


Hola, soy Mark Hamill. Quizás me recuerden por películas como La guerra de las galaxias, El regreso del Jedi y El imperio contraataca. Hoy, sobrevivo asistiendo a convenciones de ciencia ficción y firmando autógrafos para un hato de descerebrados dispuestos a pagar US$100 por un garabato de mi zurda temblorosa…

En esta oportunidad quiero introducirlos en el maravilloso mundo de Mixtura inconsistente. Un tumblelog donde el demente autor de esta bitácora vuelca las imágenes que le gustan y/o impactan.

A disfrutar se ha dicho.

Concurso inconsistente

Adiviná qué está tratando de vender esta publicidad japonesa con el actual gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y ganáte una botella de vino autografiada por El inconsistente.

¿Qué más querés para ser feliz?

Crónicas de viaje: Tiroleses en Las Vegas


En Las Vegas hay de todo, claro. Incluso un pintoresco restaurante alemán, donde se puede disfrutar de sabrosas comidas (nunca imaginé que unas simples salchichas con puré podrían ser tan exquisitas), beber cerveza artesanal importada de alta graduación alcohólica, y escuchar música directa desde Alemania. Todo en una atmósfera bávara bastante auténtica, aunque reconozco que esto es relativo porque jamás visité Germania y no podría asegurar que tan genuino es todo este circo.

El sitio se llama Hofbräuhaus y parece que es bastante popular por la cantidad de comensales presentes. Como ya dije, la comida parece buena, la cerveza… bueno, es un restaurante alemán, y el público la pasa bien, aunque hay cosas que me resultan incompresibles, como que en el medio del show, la banda de turno se ponga a ejecutar el himno de EE UU y todos los presentes –en su mayoría ebrios– se pongan de pie y lo canten con todo su pecho henchido de orgullo.

Como detalle de color me pareció gracioso como algunas camareras –vestidas con trajes tradicionales, obviamente– pasan por las mesas masculinas (imaginen la escena: gringos, gordos, borrachos y ruidosos) para aplicarles un ruidoso spanking en la cola a cada uno de los integrantes. Parece que les encanta, y las chicas pegan duro con la tablita.

También toca una banda austríaca llamada Trenkwalder, que interpreta canciones tradicionales germanas, aunque con una actitud bastante rockera. Los tipos suenan bien y son divertidos. Además, interactúan mucho con la gente, tocan las canciones que les piden y hacen todo un show con unos cencerros enormes y un alphorn (cuerno alpino).

De pronto, la banda para de tocar y el cantante exclama Zike Zake Zike Zake Hoi Hoi Hoi, mientras que todo el mundo hace fondo blanco de lo que esté tomando (el 99,96% cerveza). Les cuento que al tercer Zike Zake Zike Zake Hoi Hoi Hoi tuve que salir gateando del establecimiento.

Si querés ver este jueguito del Zike Zake, además de visitar YouTube, podés sintonizar The Man Show por el canal FX (creo que todavía lo emiten). En el momento final del programa, todos están con su cerveza en mano (público y conductores) y, a modo de despedida, se entona el cántico de batalla para inmediatamente clavarse la birra hasta el fondo. Hermoso.

Viva Las Vegas (el regreso)


Se preguntarán por qué hace rato que no escribo. Bueno, tengo una excusa perfecta y no es verso: Estoy trabajando de nuevo en la ciudad de Las Vegas, Nevada. Sí, eso es en EE UU.

Tengo muchísimo trabajo, ayer me pasé horas en la sala de prensa del centro de convenciones, pero de vez en cuando puedo concurrir a algún evento e incluso escribir algunas líneas para mi bitácora.

Por ejemplo, anoche estuve en una fiesta en el Hard Rock Hotel donde tocó A. R. Rahman, músico que ganó el Oscar por la banda de sonido de Slumdog Millionaire. Su música me aburrió en vivo, pero el evento fue cool, muy primer mundo.

Hace unos días fui a un outlet donde conseguí jeans por US$12 y un buzo de Vans alucinante por sólo US$15. Hay rebajas por todos lados, la crisis pegó fuerte y los yanquis no entienden nada de lo que está pasando. Puro pánico.

Está de moda que las minas anden en tanga y tacos por los hoteles, los casinos y la calle. Es una locura visual. Mucha silicona, mucha rubia borracha, pero la vista es agradable.

Como siempre, el porcentaje de obesos es altísimo y hay poca oferta de comidas sanas y low fat.

Ayer llevamos en el auto a un australiano que se tiró por lo menos dos pedos grossos, de esos que no emiten sonido, pero te derriten las fosas nasales. No lo podía creer, un verdadero asco. Y ese acento… por ejemplo, en vez de pronunciar "greit" (great) dicen "grait"… no se les entiende un carajo.

Desde que llegué me topé con, por lo menos, cuatro operativos policiales, igual que en las películas: Auto detenido-cana se detiene atrás-baja con la mano en el revólver (sin sacarlo)-se acerca a la ventana el conductor, etc. etc. etc.

Todo (TODO) está limpio, prolijo y en orden. La mayoría de los negocios se parecen y es imposible distinguir una farmacia de una tienda de ropa. El tránsito es muy ordenado y aburrido, nadie se adelanta ni se cruza, ni sobrepasa el límite de velocidad aunque esté apuradísimo. Creo que si me dejan al volante hago desastres...

Nunca vi tantos Homeros Simpson y Tommys Lee juntos...

La cerveza es buena, el vino es malo.

Ah, y estoy laburando demasiado. Duermo poco…

Acero inoxidable


Soy de los que se deprimen los domingos. ¿Por qué? No viene al caso, pero la buena noticia es que nunca me quedo en la depresión y trato de buscar actividades para quebrar esa nostalgia rara que me embarga en esos días. Yo les llamo “antidomingos”, aunque no creo que esté inventando la pólvora con el término.

Algo parecido me pasó el viernes santo… ¿y cuál fue el “antiviernes santo” elegido para la ocasión? Ver a Motorhead en el microestadio de Argentinos Juniors. Mejor imposible.

"We are Motorhead, and we play rock and roll". Así arrancó el show del grupo más punk del metal. Porque, que me perdonen los metaleros, pero a pesar de que las raíces de la banda pasan por el rock de los 50 y 60, y el blues, Motorhead tiene un alto componente punk, tanto en la actitud, como en la manera de ejecutar estas influencias.

La clave es la manera en que se aceleran las canciones y la forma de tocar de Lemmy Kilmister, de 64 años. El veterano bajista rasga su bajo Rickenbaker como si fuera una guitarra y lo distorsiona al máximo, dándole a la banda ese sonido tan característico que te permite reconocerla de inmediato en cualquier parte.

Claro que esto es un trío, y un bajo poderoso no alcanza. El otro engranaje fundamental de la banda inglesa es esa pared humana llamada Mikkey Dee que le pega a los parches como ningún terrícola puede hacerlo. Sólo una vez me crucé con un baterista que toque de esta manera… y fue hace dos años, en la anterior visita de Motorhead. Créanme: vi muchas bandas en mi vida, pero animales como este no abundan.

Generando una sensación inversamente proporcional a Mikkey Dee, se encuentra el insoportable Phil Campbell en la guitarra. Perdón, es que no lo tolero: toca demasiado alto y agudo, no me va su estilo y hasta me molesta cómo camina por el escenario rumiando su chicle.

Con respecto al show, me resultó toda una paradoja que hace justo una semana vimos a Kiss y toda su parafernalia en River, y este viernes nos topamos con un evento absolutamente despojado de efectos, rústico en todo sentido. ¿Pero hacía falta algo más que música? La verdad que no y estuvo bien que así sea. Fue puro “palo y a la bolsa”, como dice mi amigo el Heavy, que me acompañó con su hijo Juan en esta ocasión.

Los mejores momentos en mi opinión fueron el arranque con Iron Fist y Stay Clean, luego con Another Perfect Day, también el solo de batería de Mikkey Dee, el set acústico y blusero con Whorehouse Blues, y el final con Ace of Spades y Overkill.

No soy un fan consumado de Motorhead y, de hecho, en varios pasajes del show me pregunté por qué no habré invertido el dinero de la entrada en ver a Radiohead en el Quilmes Rock. Sin embargo, y a pesar de no conocer todos los temas, la pasé bien, incluso con tanto malandra y marginal en los aledaños del recinto.

Luego de tanto heavy metal (o rock como lo llama Lemmy... ¿que hará Oasis entonces?) y con los oídos todavía zumbando, nos dirigimos a Petaca´s para ver como Newell's le empataba a Tigre sobre el final del partido, mientras degustábamos una sabrosa pizza.

Como ven, no nos privamos de nada...

Super reseña: Kiss en Argentina


Tardé mucho en escribir esta reseña. La falta de tiempo es un motivo, pero no el único. También necesitaba madurar algunas ideas en mi cabeza, analizar las opiniones de propios y extraños, y leer lo que escribieron los medios masivos y especializados, y también algunos blogs como el del siempre lúcido Mike de Kissteria. Necesitaba todo eso y, como esta bitácora no está presionada por urgencias periodísticas, pude darme ese lujo.

Los que me conocen saben que Kiss es mi banda preferida. No es la mejor, ni la más cool, ni la más moderna, es simplemente la que me cautivó para siempre siendo muy pequeño. Mucho antes de entender el significado de la palabra “rebeldía”, Kiss fue una tabla salvadora entre tanta música desechable en este país: mientras el mundo se sumergía de lleno en la new wave y el post punk, en Argentina los artistas del momento eran Raffaella Carrá, Richard Clayderman, Village People y los Bee Gees con su Fiebre de sábado por la noche. En este microclima a contramano del mundo, la música y la estética de los cuatro neoyorkinos era mal vista por las figuras de autoridad y considerada un perjuicio para la juventud, condimentos extras que terminaron de capturar a un pequeño y solitario Inconsistente de tan sólo ocho años.

Con este background llegué el sábado a River para presenciar el tan ansiado recital de Kiss en Argentina luego de diez años de ausencia. No supe nada de las bandas teloneras, sólo presencié los minutos finales de un potente set de los Ratones Paranoicos. Luego supe que hubo cierto mal humor del poco carismático Germán Daffunchio de Las Pelotas, que tuvo que lidiar con la incomprensión de una Kiss Army poco interesada en su música.

Y cuando digo que “llegué” a River debería decir “llegamos” porque fuimos nueve amigos los de la partida: el Heavy, su hijo Juan, el Psyco, Migue, Kuki, Toti y sus hijos Mateo y Manuel, y un servidor. Esto le puso un condimento extra a la velada, aunque después terminé peleado con el Heavy, una historieta que no viene al caso ahora…

Welcome to the show

All right Buenos Aires. You wanted the best, you got the best, the hottest band in the world: ¡Kiss! La ya clásica frase de batalla fue el preludio de un show histórico, con todo lo bueno y lo malo que esto implica.

El set list estuvo compuesto en su mayor parte por temas del antológico disco en vivo Alive de 1975, arrancando con Deuce, siguiendo con Stutter, Got to Choose, Hotter Than Hell, Nothin´ to Lose, C´mon and Love Me, Parasite, She, Watchin´ You, 100.000 Years, Cold Gin, Let Me Go, Rock n´ Roll, Black Diamond, y terminando en forma absolutamente festiva con Rock and Roll all Nite. De este disco sólo hubo dos ausencias: Rock Bottom y Firehouse, este último, verdadero clásico de la banda que siempre fue ejecutado en vivo y donde Gene Simmons hacía su tradicional acto lanzallamas, llevado a cabo esta vez al final de Hotter Than Hell.

Salvo por Rock and Roll all Nite, me atrevería a decir que esta primera parte con pocos hits fue sólo para entendidos. No digo que no haya sido disfrutada por el público masivo, sino que fue como una máquina del tiempo para los fans, los que en su gran mayoría tenemos a este disco como uno de los trabajos más representativos de la banda.

Le siguieron los bises con Shout it out Loud, Lick it Up, I Love it Loud, I Was Made Lovin´ You, Love Gun y Detroit Rock City, ahora sí, con un público totalmente enfervorizado, que cantó y aulló con cada una de las canciones.

Como balance me quedo con una sensación: Kiss está pasando por un buen momento. La banda suena bien, sin fisuras, compacta, y eso se nota en el buen humor de los músicos, algo que faltó en la última visita donde las tensiones grupales eran más que notorias.

A nivel individualidades, quiero empezar por el guitarrista Tommy Thayer, el tipo al que le toca estar nada menos que en los zapatos de Ace Frehley en su rol de Spaceman. Coincido con Mike en que no cuenta con el carisma que tenía Ace, pero creo que sabe suplir esa falencia con una ejecución impecable de todo el repertorio. Thayer toca igual que Frehley –para el que no lo sabe, es fan absoluto de Kiss y Ace Frehley es su ídolo, por lo que está viviendo el “sueño del pibe” a los 49 años– pero sin sus tradicionales pifies en vivo. Además, está sobrio, no da problemas y es un empleado obediente, algo que Gene Simmons jamás pudo lograr con Ace. Y esto que voy a decir es una blasfemia, pero no me importa: luego de ver la lamentable performance de Frehley en su última visita a Buenos Aires, prefiero que su lugar sea ocupado por el bueno de Tommy. Lo siento.

La batería y el papel de Catman están siendo ocupados actualmente por Eric Singer, pero bajo una realidad totalmente diferente. Singer lleva el maquillaje de Peter Criss y canta en Nothin´ to Lose y Black Diamond, pero las semejanzas se terminan ahí. El baterista, que ya estuvo en Kiss en su etapa del disco Revenge, así como en otras bandas como Black Sabbath o Alice Cooper, tiene un estilo propio que poco y nada tiene que ver con la onda jazzera de Criss. Sin embargo, la banda sale ganando con esta diferencia, y tal como ocurre con Thayer, su desempeño es muy superior a la etapa final de su antecesor, al que todos amamos, pero tenemos que admitir que va derecho al retiro. Lo siento otra vez.

El bajista Gene Simmons me dejó una sensación extraña: no lo noté conectado 100% con el recital. Estaba ahí, pero no estaba entregado, o por lo menos no tanto como el resto o como solía estarlo antaño. De todas maneras, su carisma es demoledor y su presencia avasallante, por lo que cautivó completamente al público que festejó cada una de sus apariciones, incluso en el momento en que quedó a mitad de camino, colgando a metros del suelo, cuando se suponía que debía elevarse hasta una plataforma en lo más alto del escenario para terminar de cantar luego de su acto de vomitar sangre.

Para los que conocemos la historia de la banda, esta situación con Simmons es casi un deja vu. No es la primera vez que se entrega en forma regulada debido a sus actividades extra musicales. En el pasado, por su fallida carrera cinematográfica, y en la actualidad, por sus negocios y realities de dudosa calidad.

La verdadera estrella del show fue Paul Stanley. El vocalista y guitarrista se calzó al hombro la banda, y hoy por hoy es su corazón y motor creativo. Fue suya la decisión de volver a los estudios para grabar luego de una década –a pesar de la negativa de Simmons, enojado con los fans que descargan música de Internet– y también fue quien decidió producir el disco, tal como ocurrió en los 80, cuando Simmons estaba ocupado filmando bodrios clase B en Hollywood.

A pesar de abusar de ciertos clichés, como las lamentables y repetidas frases en español “esta noche es la noche” y “no hablo el español muy bien pero comprendo sus sentimientos y sus corazones, y mi corazón es suyo”, lo de este tipo fue notable, demostrando nuevamente por qué es uno de los front man más grandes de la historia del rock. ¿Qué hoy por hoy se parece más al Marcel Marceau de la vejez que al Paul Stanley de la juventud? Es cierto, pero no parece haberse dado cuenta o no parece importarle, y la verdad que a mi tampoco.

En definitiva, Kiss dio un show de los que se ven poco y nada en esta parte del mundo. El sonido fue casi perfecto –hubiera deseado más volumen– y la puesta en escena despampanante, como debe ser en cualquier recital de la banda. Si me pongo quisquilloso, sólo puedo achacarles algo: tanta prolijidad y pasteurización. En los videos de los años 70 se los veía tan salvajes… Me encantaba que Stanley se quedara sin aire de tanto saltar y tuviera que saltear una estrofa; que Peter Criss terminara revoleando su batería al final de Black Diamond, como ocurrió en el programa Midnight Special de 1975; o que Simmons convirtiera su solo de bajo y vómito de sangre en una salvajada visual nunca vista.

Extraño ese salvajismo de antaño, esa aura peligrosa y prohibida que sabían potenciar como nadie. Pero habrá que resignarse: supongo que todos estamos envejeciendo, ¿no?